Está llegando el frío y, cuando bajan las temperaturas, la piel de las manos es la primera en resentirse. Se resecan e irritan. No les dedicamos los cuidados y mimos que se merecen y necesitan en esta época del año.

Cuidar las manos con la llegada del frío¿Cómo afecta el frío a la piel?

No todo el mundo tiene el mismo tipo de piel y, por lo tanto, el frío afectará de un modo distinto a cada persona pero sí que es verdad que hay síntomas habituales como irritación, sequedad, pequeñas heridas o grietas y sabañones.

La falta de  hidratación viene por el frío, el viento, la humedad… que hacen que las manos se sequen fácilmente. El uso de las manos es constante, son nuestra herramienta, y están en continua exposición a condiciones que las deterioran y resecan. En invierno es fácil tener las manos ásperas e incluso con grietas y pequeñas heridas.

Las bajas temperaturas provocan que se altere la película protectora de la piel, por lo que es común que las manos se irriten y enrojezcan. Los cambios bruscos de temperatura también provocan esto y esto hace que la piel de las manos se debilite, se reseque y se irrite.

Finalmente, otro de los inconvenientes que vienen de la mano de las bajas temperaturas son los sabañones. Éstos salen en las zonas más expuestas al frío como los dedos de las manos y de los pies, nariz y orejas. La zona afectada se hincha y enrojece debido a que los vasos sanguíneos se inflaman cuando son expuestos a mucho calor después de haber estado a bajas temperaturas. Los sabañones son bastante molestos y dolorosos.

¿Qué podemos hacer?

Es muy importante tomar consciencia del cuidado de nuestra piel y, por ello, os damos cuatro consejos para que vuestras manos estén perfectas durante estos días.

  1. Es básico buscar la mejor manera para mantener el calor natural de nuestras manos y abrigarlas. ¿Cómo? El uso de guantes hace que las manos se mantengan protegidas y en perfecto estado. Busca en casa los que más te gusten y… ¡Enfúndatelos sin dudar!
  2. En invierno es muy importante lavar a menudo las manos para prevenir resfriados, ya que las manos son un importante foco de virus y bacterias. En la higiene diaria, y aunque resulte muy tentador, huid de las temperaturas muy altas del agua. Debemos lavar las manos con agua templada y secarlas muy bien para evitar que queden restos de humedad. Es recomendable utilizar un jabón neutro que suavice la piel y evitar jabones con detergente o alcalinos. El agua muy caliente agrede la capa protectora de la piel y contribuye a la deshidratación cutánea.
  3. Es recomendable usar varias veces al día una crema hidratante específica para manos para combatir la sequedad y las grietas y mantener las manos suaves y bonitas. El secreto para sacarle provecho a la crema de manos es aplicar primero una gota de producto en el dorso de cada mano, frotar uno contra otro y luego masajearla en torno a los dedos y las cutículas. De esta forma se aplica menos crema en las palmas, donde la crema no es tan necesaria. Exfoliar la piel de las manos una vez por semana con un exfoliante suave ayudará a que las cremas y tratamientos que apliquemos penetren mejor.
  4. En invierno las uñas se quiebran más fácilmente. Con un tratamiento fortalecedor de uñas conseguiremos repararlas y embellecerlas favoreciendo su brillo y color.

Productos específicos para el cuidado de las manos